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La contracturas son otro de esos problemas que se ven muy a menudo en consulta, generalmente en el cuello o en los hombros, pero pudiéndose encontrar en cualquier músculo del cuerpo.

 

contractura

LAS CONTRACTURAS

La contractura presenta unas características que hacen que cualquier persona sin necesidad de grandes conocimientos la pueda identificar: es dolorosa al tacto, dura, presenta un acortamiento del músculo y un cambio evidente de temperatura e incluso de color (tirando a rojo) con respecto al tejido cercano. La visión clásica contempla la contractura única y exclusivamente como una respuesta del músculo a la fatiga o a un mal movimiento, por lo que el protocolo establece un tratamiento directo sobre las mismas con el fin de hacer reaccionar a las fibras musculares y que éstas vuelvan a su estado normal. El inconveniente de este tratamiento radica en que suele ser bastante doloroso, y no siempre resulta efectivo ya que, como venimos comentando en otras entradas de este blog ,se centra en los síntomas más que en las causas de la contractura.

Desde la Osteopatía contemplamos la contractura no como una patología definida sino como una respuesta defensiva del cuerpo a una situación determinada, es decir una alteración funcional de la musculatura afectada. Para hacerlo un poco más claro, el cuerpo tiene un sistema defensivo, el sistema inmunológico, que se activa y responde ante la presencia de elementos peligrosos para su salud. La contractura es una respuesta defensiva ante un elemento dañino pero por parte del sistema músculo-esquelético. Con este planteamiento radicalmente distinto de la visión clásica, la Osteopatía propone un tratamiento global tratando, más que la contractura, las causas que provocan su aparición y posterior mantenimiento. Es decir, en una contractura va a estar implicado todo el cuerpo con su sistema de compensación articular, desde el cráneo hasta los pies, pasando por los órganos. De esta forma realizamos un tratamiento menos doloroso y a la larga mucho más efectivo.

El caso de Luis (nombre ficticio) es un claro ejemplo de esto. Luis vino quejándose de un fuerte dolor con contractura en la parte posterior del muslo (en los isquiotibilales), después de valorar el grado de movilidad de la pierna, su capacidad para el estiramiento y de palpar el tejido, pasamos a valorar el resto del cuerpo. Luis presentaba un desplazamiento de la cadera correspondiente a la pierna afectado, a su vez presentaba tensiones a nivel del cráneo, cuello y en la zona abdominal. Lo primero que se normalizó fue el tejido craneo-sacral y el cuello, posteriormente pasamos a normalizar los órganos del abdomen y la cadera. Para sorpresa de Luis, el cual estaba acostumbrado al tratamiento clásico, la pierna recuperó su movilidad sin necesidad de tocarla aunque, con el fin de estabilizar el tratamiento, al final de la sesión se realizaron una serie de elastificaciones en la musculatura que consiguieron relajar totalmente la pierna. Luis pudo volver a la vida normal inmediatamente.

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