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Otra de las razones más frecuentes por las que la gente acude al osteópata es el dolor en la zona alta de la espalda o zona cervical.

 

EL DOLOR DE CUELLO

Demasiadas horas sentado o demasiadas horas de pie, trabajando, realizando movimientos repetitivos, con stress, sin parar... llegamos tarde a casa, preparamos la cena, literalmente nos tiramos sobre el sofá, ponemos la televisión y nos quedamos medio dormidos, cuando nos damos cuenta nos desperezamos, movemos un poco el cuello dolorido y nos vamos a la cama, hasta el día siguiente. Así, día tras día. Un buen día nos levantamos de la cama y al mover el cuello notamos como algo cruje y ya no podemos girarlo, aparece un dolor insoportable en cada movimiento...

Nuestro cuerpo protesta

Dolor de cuello

Esto que he descrito es una de las formas como se puede producir la tan conocida tortícolis, obviamente no es la única, pero me sirve para ilustrar un hecho importante y que hay que tener en cuenta: todos los problemas que tenemos se suelen derivar de patrones de comportamiento, es decir, hábitos de vida poco saludables.

La Osteopatía va a abordar el problema desde su origen, ya sea este postural, emocional, visceral, etc... En este punto intentaré ilustrar el tema con un caso práctico que tuve en consulta hace bastante tiempo y en el que estaban implicados varios factores. Maite (nombre figurado) vino a mi consulta después de varios meses con un dolor muy fuerte de cuello y sin poder moverlo, incluso el más leve contacto ya le producía un dolor insoportable. Llevaba acudiendo a terapia con otro terapeuta durante un mes más o menos sin que obtuviese más allá de un alivio momentáneo que duraba hasta dos días después de haber recibido la sesión, al tercer día todos los síntomas volvían de golpe; según me refirió, sólo recibía tratamiento en el cuello.

Por mi experiencia como osteópata y el análisis previo al que sometí a Maite, me di cuenta que si queríamos solucionar el problema debíamos plantear un trabajo integral que tuviese en cuenta no sólo su cuello sino también el resto de su cuerpo, así como aspectos emocionales que, en su caso, estaban en la raíz del problema. En la 1ª sesión ni siquiera tratamos el cuello, estiramos músculos del resto del cuerpo, normalizamos la cadera, tobillo, etc... A la semana siguiente ya me indicó que los dolores habían remitido en un grado importante sin que volviesen a aparecer al poco tiempo y había recuperado parte de la movilidad.

En la 2ª sesión ya pudimos hacer un trabajo específico en el cuello, elastificando el tejido facial y la musculatura, sin forzar, evitando las presiones fuertes que hubiesen provocado una respuesta defensiva de su cuerpo.

A la 3ª semana casi había remitido el dolor en su totalidad, pero, a partir de este punto, a parte de seguir con el trabajo osteopático, para conseguir la total recuperación requería cierta implicación por su parte. Durante bastante tiempo atrás Maite había padecido una situación laboral que la tenía totalmente atenazada, “sin poder moverse”, llevándole incluso a coger la baja y sin tener fuerza para enfrentarse a esa situación; gracias a la confianza que obtuvo durante el proceso de recuperación y al darse cuenta que no podía seguir sin afrontar el problema, Maite tomó la determinación de cambiar de trabajo.

 

En cuanto se libró del dolor de cuello también recuperó la libertad de movimientos de su cuello, pudimos seguir tratando con mayor profundidad la musculatura sin que apenas le molestase y, en 5 semanas, Maite volvió a recuperar el control total de su vida.

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